10 julio 2008

Paseo nocturno

Anoche no podía dormir. Estaba harto de dar vueltas en la cama y hacía calor. Así que decidí hacer algo que rara vez hago, decidí salir a dar un paseo, un largo paseo nocturno. Era bien entrada la noche y fui andando hasta un barrio cercano al centro de mi ciudad. Al principio no me encontré con mucha gente por la calle, por eso pude observar bien a todas las personas con las que me cruzaba.

Caía una fina lluvia, tan fina que apenas se notaba, por eso decidí salir sin paraguas. Al cabo de 20 minutos ya estaba empapado, por algo le han puesto a este tipo de lluvia el nombre de calabobos. Imagínate quién es el bobo en esta historia. Pero ya es verano y con este calor se agradece esta lluvia, al menos eso pensé en ese momento. Además los reflejos de las luces nocturnas de la ciudad sobre el húmedo asfalto de las calles suponían un bonito espectáculo.

Me crucé con distintos y variados personajes. Tres prostitutas del este con minifalda de piel blanca y botas de plataforma que se resguardaban de la lluvia en una parada de autobús y que a pesar de estar empapadas no se les quitaron las ganas de poner posturas insinuantes en cuanto pasé por delante de ellas, pero no era lo que necesitaba en esos momentos, o al menos eso creía. O dos vagabundos que dormían bajo unos cartones en el portal de una vivienda, a pesar de que el resguardo ahí no era el óptimo porque los cartones estaban empapadísimos.

Más tarde escuche unos gritos en el interior de una tienda de 24 horas de la que al instante salieron corriendo tres hombres cargados de bolsas y creo que con pistolas en las manos. Justo cuando el coche que estaba esperando a los atracadores en la calle partió derrapando, pasó junto a mí, a toda velocidad, una ambulancia SAMU con el sonido ensordecedor de sus sirenas. Unos minutos más tarde supe adonde iba la ambulancia con tanta prisa. En lo más alto del edificio más alto de la ciudad una persona amenazaba con lanzarse al vacío. Bajo ya se había formado un corrillo, aparte de la policía habían un montón de curiosos. No sé de donde sale tanta gente a esas horas. Los de la ambulancia no estaban por ahí, debían haber subido adonde se encontraba el suicida. No sé si hubiera sido mejor idea esperar abajo.

Yo me fui. Decidí volver a casa. No sé qué pretendía con este paseo, pero fuera lo que fuera no lo conseguí. Regresé con una sensación de irrealidad muy grande y molesta. ¿Qué sentido tiene todo esto?.

5 comentarios:

FILO dijo...

SAL MÁS A MENUDO A ESAS HORAS, QUE POR EL DIA TODO ES MÁS CONFUSO, RUTINARIO Y VULGAR.

musogato dijo...

me encanta la confusión...

ainhoa dijo...

Te gusta la confusión de la realidad y la ficción.
Cuanto hay de cada una de ellas en tus posts?
Sólo tú lo sabes...a mí me encanta no saberlo...prefiero imaginar. Es más creativo.

musogato dijo...

Todo depende de lo que entendamos por realidad y ficción. Esto con una copa de Beamount Shiraz se entiende mejor...

ainhoa dijo...

En eso coincido contigo, todo se entiende mejor con una copa de Beamount...la membrana que separa ambas comienza a hacerse más permeable.... y para mí hasta la vida se torna más bella.