01 febrero 2010

Experiencia personal

Estoy en mi dormitorio haciendo limpieza general y de repente, para mi sorpresa, el televisor que tengo situado en una de las paredes se pone él solo en marcha. Me sorprende porque yo no he accionado ningún botón, ni siquiera tengo a mano el mando a distancia, pero todavía me sorprende más cuando me doy cuenta de que el televisor está desenchufado. Lo desconecté de la toma de corriente justo hace un momento, para conectar en su lugar el aspirador eléctrico. Tras unos breves centelleos aparece en la pantalla la imagen algo desdibujada de un hombre. Se trata de un señor que debe rondar los sesenta años, pelo cano, barba de pocos días, mirada profunda. Lo único que puedo apreciar de su vestimenta es un jersey negro, ceñido, de cuello vuelto. Da la impresión de que es él mismo quien sujeta la cámara de grabación. La imagen oscila unos instantes hasta quedar definitivamente centrada. Parece que el hombre se dispone a hablar...

...Hoy, de casualidad, me he encontrado con mi vieja cámara de vídeo. Hace tiempo que la tengo olvidada. Tiene una capa de polvo que intento eliminar a soplidos. La conecto y compruebo que le queda algo de carga en la batería y además tiene insertada una cinta sin usar. Esto ha ocurrido poco después de estar releyendo el post que publiqué en octubre, ese en el que me preguntaba si era posible alcanzar la madurez definitiva a través de la experiencia. Han pasado sólo unos meses, pero hoy lo tengo más claro. Tanto que decido utilizar la videocámara para grabar un mensaje al respecto. El mensaje que me hubiera gustado escuchar hace veinte años y que sin duda me hubiera sido de gran ayuda. Activo la cámara, la sujeto con mi brazo derecho lo más extendido posible e intento centrar mi rostro delante del objetivo, valiéndome del visor que tengo girado hacia mí. Es entonces cuando me dispongo a pronunciar mi mensaje. Un mensaje dirigido a mí mismo, pero cuando tenía veinte años. Cuando pensaba que la experiencia era todo lo que necesitaba, todo lo que me hacía falta...

"...La experiencia es una cosa muy útil, pero que no sirve para nada..."

9 comentarios:

ainhoa dijo...

Sería estremecedor el poder guardar y encontrar mensajes propios cada 20 años que nos sirvieran como guía en esta vida.
Si tuviera que grabar un mensaje ahora para mí misma hace 20 años, grabaría tan sólo mi mirada, una mirada de tolerancia, de ánimo, de respeto a la mujer que era y en la que me he convertido.
No grabaría palabras, consejos, vivencias porque la experiencia ajena nunca es válida. Y despues de todo, no sería más que alguien ajeno con 20 años más.
Estoy deseando saber cual sera tu mensaje pero tendremos que esperar hasta tu proximo post...
De nuevo has despertado mi curiosidad. Enhorabuena!!

musogato dijo...

Gracias de nuevo por tu aportación Aihnoa. Os pido disculpas por la publicidad que ahora aparece en los widgets de goear, es algo ajeno a mi voluntad y que me desagrada totalmente. Intentaré resolver esto de alguna manera antes de la publicación del próximo post.

Gracias a todos!

DINOBAT dijo...

Es que se vive hacia adelante se entiende hacia atrás como decía algún filósofo danés...

José de Felipe dijo...

Simplemente sublime.
Sabes que llevo tiempo siguiéndote y hoy (que he podido leerte) me he quedado fascinado, sobretodo porque me he sentido identificado.

Gracias

musogato dijo...

Gracias a ti...

FILO dijo...

La experiencia también es memoria, y sin memoria perdemos la naturaleza humana. Servirá o no, pero es necesaria.

FILO dijo...

¿y la magnífica canción es de...

musogato dijo...

La canción es "Kettering", de The Antlers, de su álbum "Hospice", uno de mis discos favoritos del 2009.

FILO dijo...

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