24 noviembre 2008

El consuelo

No me gusta que nadie me consuele cuando paso por un mal momento. No quiero que nadie me compadezca. Ni me gusta autocompadecerme. En esos momentos prefiero no tener a nadie cerca. No quiero que nadie me vea sufrir. Prefiero pasar por eso yo solo. Sufrir solo.

Quizá estés pensando que eso es precisamente lo que te parece que estoy haciendo aquí, en este blog, compartir mi sufrimiento, autocompadecerme. Pero déjame que te diga que no es así. No es así en absoluto. Aquí no sufro, todo lo contrario, esto es todo placer, esto es como un paraíso para mí. Aquí simplemente me limito a describir la realidad tal y como yo la veo, y si te parece que aquí todo lo que digo tiene un tono decadente y gris es porque así es como lo veo. No sufro en sí por ello. Lo acepto como una realidad. Porque así es mi realidad. Así la siento. Así te la quiero contar.

De todas formas, y aunque a mí no me agrade, considero el consuelo, el consuelo sincero, como uno de los gestos más bonitos de la humanidad. Y en épocas de declive moral como ésta, todavía me parece más bello. Y debe ser algo innato entre los humanos pues creo que a nadie nos han enseñado a consolar, a estar cerca de la persona que sufre, a compartir su sufrimiento. Es algo que surge desde dentro. Es como un instinto.

Creo que la imagen que te muestro hoy corrobora esta idea. ¿Quién ha podido enseñar a este niño a consolar? ¿Quién ha podido mostrarle que hay que estar cerca de la persona que sufre en esos difíciles momentos, aunque no sepas que decir, aunque no sepas que hacer? Yo no sé cómo se puede enseñar, ni cómo se puede aprender, pero cuando veo algo así, una escena como ésta, me doy cuenta de que todavía quedan cosas bonitas en el mundo.


(Mercado de Abastos, Pinoso)

2 comentarios:

FILO dijo...

ES TU POST MÁS BONITO Y MÁS SINCERO.

Anónimo dijo...

Compadecer: padecer contigo, compartir contigo tu momento de padecimiento. Yo quiero estar compartiendo ese momento, que simplemente es un momento mas de la vida. El gris es tan solo un color con sus connotaciones; pero uno mas de la paleta de color de nuestra vida. Ni mas bonito, ni mas feo; un color mas. La vida de uno a veces es gris decadente, a veces es rojo pasión, a veces es verde esperanza. Consolar: no se enseña a nadie a consolar. Se enseña a compartir y en ese compartir entra todo. En el consuelo no hay nada que decir, ni nada que hacer, sólo ESTAR ahí, a tu lado.