Este blog es para mí como mi vida no vivida, pero de un tiempo a esta parte tengo la sensación de que todo lo que soy como musogato, ya lo he sido. Es como si mi vida, la parte de mi vida digna de ser contada, fuera la de aquellos años en el infierno, o en un profundo pozo, o encerrado en una cueva oscura, o sumergido en el fondo del mar. Y ahora que empiezo a vivir no sé muy bien que hacer con él, intento reinventarme pero no lo consigo, porque musogato es lo que es y no otra cosa.
Cuando estás desesperado, cuando te sientes atormentado, las palabras son como un bálsamo, son una manera de decorar tu debilidad, de adornar tus errores. Y ahora, que la soledad ya no existe, que la agonía ha desaparecido, se me han acabado las palabras. Ahora yo soy yo mismo, y no otro. Ahora vivo de verdad mi vida, y no mis mentiras. Ahora me miro al espejo y me veo a mí, y no a musogato.
Hoy creo entender el mundo, y si sólo somos palabras, mi vida acaba aquí.