24 diciembre 2010

La extraña sonrisa

De esto hace ya algún tiempo. Ocurrió la noche anterior al día de mi regreso. Esa noche estuve viendo mis viejas fotografías infantiles. En ellas aparecía en diversas etapas de la vida, en varias situaciones y lugares. Solo o acompañado por otros familiares y amigos.


En unas aparecía en los brazos de mis hermanos o de mis padres cuando todavía era un bebé, en otras tomando mi primera comunión ataviado con un horrible uniforme. En otra de ellas estoy representando una obra de teatro escolar, me tocó ser el cerdito en La ratita presumida. Había una en la que estaba rodeado de mis amigos de la infancia, en una especie de fiesta de disfraces, y en varias otras aparecía con la cámara de fotos de mi padre entre las manos, cuando en realidad era yo el retratado.


Pero hubo un detalle que comenzó a ser evidente ya desde las primeras fotos, un rasgo desconcertante que se repetía de imagen en imagen. En todas y cada una de las fotos pude observar una característica sonrisa que se dibujaba en mis labios. Una sonrisa dulce, que parecía irradiar el optimismo y buen humor de alguien que se siente muy a sus anchas consigo mismo. De alguien que todavía no está desencantado con el mundo.


¿Cuando perdí esa sonrisa que era mía? ¿Dónde la dejé olvidada?








8 comentarios:

Anónimo dijo...

Porque crees q la has perdido? Quien te ha dicho que ya no la tienes? Que te ha hecho Desencantarte del mundo?

Anónimo dijo...

Creo que nunca has dejado de sonreír

musogato dijo...

Bueno, creo que es una parte de la vida que va implícita en la evolución de toda persona. En realidad, lo que aquí hago es un paralelismo entre mi actitud ante una cámara cuando era niño y ahora de adulto, y la evolución del estado anímico y vital entre estas dos etapas de la vida. Y todo esto a partir de la observación de este hecho; de niño siempre aparezco sonriendo en las fotos, de mayor siempre aparezco serio y a veces incluso triste. Por supuesto que sonrió y me río ahora en diversas situaciones, pero casi nunca lo hago delante de una cámara. Y digo casi nunca porque hace poco me hicieron una foto en la que estaba sonriendo, una después de tantos años (lo que pasa es que este post ya lo tenía medio escrito). Fue mientras me estaba columpiando en un parque infantil. Quizá tuve una especie de regresión.

Espero no haber sido muy rollero.

musogato dijo...

...Y muchas gracias por los comentarios!!!

ainhoa dijo...

Me alegro de haber sido el testigo directo de esta situación...

musogato dijo...

Y yo de que tú me hicieras esa foto tan cargada de valor simbólico...

Kateme dijo...

Has vuelto a recuperar esa bella sonrisa. Y cada dia que la veo me hace inmensamente feliz.
Te quiero!!

musogato dijo...

Y yo a ti más!